Chris Froome, ¿ocaso o resurgimiento de un titán?

Por Luis Muciño

Hablar de Froome es hablar de uno de los más grandes ciclistas profesionales de ruta de la historia moderna, un verdadero “vueltero” o “vueltómano”, y hoy en día no existe ningún otro ciclista en activo con un palmarés tan amplio e impresionante como el del keniano.

Para corroborar esta afirmación señalo algunos datos importantes: “solamente” ha triunfado en siete grandes vueltas (4 Tours de France, 1 Giro de Italia y 2 Vueltas a España); ha hecho pódium en otras cuatro ocasiones, sin mencionar triunfos en carreras de un día o en vueltas menores. Por si fuera poco, es el único corredor que ha ganado las tres Grandes Vueltas en un año, aunque en distintas temporadas: Tour de France 2017, Vuelta a España 2017 y Giro de Italia 2018.

El mundo del ciclismo volteó a ver a Froome cuando en el Tour de 2012, siendo casi un desconocido, dejó muy claro que estaba más fuerte que su líder Bradley Wiggins (ganador de esa edición), y aunque terminó en segundo lugar en la clasificación general mostró de lo qué estaba hecho y lo que podría alcanzar dentro de un equipo tan completo como el Team Sky, que en aquel entonces se encontraba en su tercera temporada pero con muestras ya de su poderío. Aquel verano de 2012 inició la aplastante “Era Sky” que desde entonces ha ganado siete de los últimos ocho Tours de Francia.

Para muchos, Froome se debe al enorme poderío del Team Sky (Team Ineos desde 2019), cuyo manager Sir David Brailsford ha orquestado casi a la perfección, y algo de razón tienen esas voces críticas, pero para otros, podría ganar en cualquier equipo y yo creo eso también solo que en otro equipo definitivamente los triunfos le hubieran costado demasiado y los diferenciales hubieran sido mucho menores.

Por años, el poderío del Sky en la alta montaña -y en prácticamente todos los terrenos- fue por mucho superior al resto de los equipos, y en muchas etapas de montaña el escenario era tan aplastante que se podía observar en cabeza de pelotón a 3 ó 5 corredores de Sky tirando -con un Froome muy arropado- acompañados a rueda de solo dos o tres contrincantes sufriendo por mantener la posición; es decir, aún no llegaban a la meta y el resto de los participantes ya estaban vencidos. Froome, en plenitud, en el Tour solamente ha sido vencido en una ocasión (2018) y fue derrotado con todas las de la ley por su compañero de equipo Geraint Thomas y por el holandés Tom Dumoulin, relegándolo al tercer puesto. Nadie es perfecto.

Y si hablamos de Froome es obligatorio mencionar a su equipo y al “master mind” detrás de la orquesta: Brailsford, que ha convertido al ahora Team Ineos en una máquina exacta con un engranaje perfectamente aceitado y en un monstruo mercadológico que le ha permitido tener acceso a cifras enormes en patrocinios, al grado de ser el equipo mejor fondeado del pelotón internacional.

Estos recursos han hecho posibles los fichajes de algunos de los mejores gregarios del mundo, como Wout Poels, Richie Porte, Andrey Amador, Jonathan Castroviejo, Vasily Kirienka, Luke Rowe o el incansable Ian Stannard, solo por mencionar a algunos. O de estrellas “clasicómanas” como Juan Antonio Flecha, Michal Kwiatowski o al actual campéon del mundo contrarreloj: Rohan Dennis.

Tomando en cuenta esto, cuando un corredor empieza a fallar (sea quien sea), de inmediato buscan una solución práctica o un reemplazo – no se permiten bajar la guardia en ningún frente- y jamás pierden de vista la meta suprema del equipo: ganar el Tour de France, cueste lo que cueste (y a quien le cueste).

Team Ineos es una empresa consolidada, que se administra y opera como tal, y que busca generar utilidades, que se traducen en triunfos en carreras. Desde mi perspectiva, solo hay dos equipos en la máxima categoría que funcionan de esta manera, y el otro es el Deceuninck-Quickstep Team, aunque a una escala financiera mucho menor y con objetivos muy diferentes.

Para algunos, la debacle de Froome inició en el Tour de France de 2018 cuando en la alta montaña no podía seguir la rueda de su compañero Geraint Thomas y no soportaba los cambios de ritmo del entonces gregario Egan Bernal, y al final terminó en el tercer puesto (que muchos ya quisieran). Vinieron entonces las críticas, los ríos de tinta y las opiniones y declaraciones de todos los colores y en todos los sentidos pero Froome y su equipo cerraron bocas celebrando en los Champs Elysees.

Casi diez meses después Chris sufre un terrible accidente previo a una etapa de la Dauphiné Libere, que le dejó con múltiples fracturas y heridas muy serias; estuvo a nada de abandonar el ciclismo de manera definitiva. Esos mismos críticos daban por descartado al tetracampeón en el búnker de Team Ineos, que al mismo tiempo tenían cierta tranquilidad ya que contaban con el campeón defensor del Tour 2018 (Thomas), sin saber que Egan Bernal les daría cátedra de humildad al ganar su primer Tour en 2019.

Entonces, en el equipo no hay preocupación o urgencia de que Froome recupere su nivel o siquiera su salud, ya que están más que cubiertos y con grandes posibilidades de renovar el maillot amarillo ya sea con Geraint o con el novel colombiano recién convertido en estrella mundial.

Por su parte, el herido ciclista, desde el sótano de su casa convertido en gimnasio, con una determinación mental impresionante y una fuerza de voluntad férrea e invencible, aprovecha al máximo los meses extras de preparación que le ha otorgado el parón derivado de la pandemia mundial provocada por el virus Covid-19 y realiza esfuerzos casi sobre humanos para recuperar no solo la salud perdida, sino un nivel atlético que muchos ciclistas profesionales sanos ya quisieran para un día de verano.

Froome ha declarado abiertamente y sin temores que va con todo por su quinto triunfo en la Grand Bouclé, sin sospechar que los planes de sus jefes definitivamente son otros.

Desde mi perspectiva, Brailsford no se ha atrevido a declarar que al Tour van por el triunfo con Egan y/o Thomas, y a Froome le llevan como válvula de seguridad, es decir, para ellos él ya es un trabajador reemplazable (o reemplazado) y le consideran tal cual, al grado de que le han dado todas las facilidades para que se marche a otro equipo al final de la temporada 2020, sin el menor temor de que represente una amenaza para ellos en el futuro.

El equipo que entra al rescate es el Israel Start-Up Nation, que es ahora World Tour, y que ha creído en Froome como su gran apuesta para ganar el Tour 2021; bien por los directivos israelitas.

Yo creo que han adquirido a un gigante que aún tiene mucho que dar, muchísimo. No me extrañaría nada que Ineos decida NO llevar a Froome al Tour 2020 y llevar en su lugar a algún gregario que se deje la piel en la carretera por los otros dos líderes. Habrá que esperar para conocer la alineación definitiva de los ingleses para la ronda gala, pero no debemos descartar las decisiones frías y casi matemáticas de Sir David Brailsford y sus secuaces.

Por otro lado, hablando del Israel Start-Up Nation Team, después de celebrar el fichaje de Froome (que no fue nada barato), falta por conocer a quiénes más van a contratar como gregarios capaces de llevarlo, protegerlo y respaldarlo en la alta montaña y las etapas llanas del Tour, lo cual no será tarea sencilla ni barata. En el mercado habrá algunas opciones muy interesantes, y si la cartera lo permite, la escuadra israelí podría convertirse en una potencia deportiva casi de la noche a la mañana. Habrá que esperar.

Esperamos ver a Froome en el Tour 2020 luchando por el triunfo, aunque será muy complicado, y es imposible aventurarse a pronosticar cómo terminará. No sabemos nada sobre su estado de forma actual y además, este año la carrera será una de las más abiertas y complicadas de los últimos 20 años, por las circunstancias especiales a causa de la pandemia, por la preparación atípica de los corredores, por tantos participantes de gran calidad como Primoz Roglic, el campeón defensor Egan Bernal, el otrora campeón Geraint Thomas, Tadej Pogacar, Emanuel Buchman, Tom Dumoulin, Vincenzo Nibali, los colombianos Rigo Urán, Miguel Angel “Superman” López y Nairo Quintana, Ilnur Zakarin, el recién liberado Wour Poels, o el poco ilustre Mikel Landa, entre otros tantos.

Como último dato, este año en el Tour participarán cuatro corredores que ya lo han ganado antes: Chris Froome en cuatro ocasiones, Egan Bernal, Vincenzo Nibali y Geraint Thomas; también estarán cuatro pedalistas que han ganado el Giro de Italia (de nuevo Nibali -dos veces- y Froome, además de Tom Dumoulin y Nairo Quintana) y cinco que se han impuesto en la Vuelta a España (de nuevo Froome -dos veces-, Nibali y Quintana, además de Alejandro Valverde y Primoz Roglic). El nivel competitivo será altísimo, ¡qué gane el mejor!

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